Como un pequeño pueblo pesquero entre la Sierra de Tramuntana y el Mediterráneo Valldemossa se ha consolidado como uno de los pueblos más aclamados por su belleza natural, sus calas y playas. Visitantes que anualmente recurren a ellas en busca de distracciones y diversión. Sus vertientes religiosas y costumbres arraigadas hace de suma importancia sus edificaciones como símbolos religiosos. Logrando colocarla entre uno de los sitios culturales y religiosos mas importantes de toda Mallorca.

Sitios culturales

sus paisajes naturales tornan a este pueblo pesquero como una gran referencia para aquellos que desean disfrutar de una crecida cultural y religiosa. Así como de espacias totalmente adaptados para los turistas, calles adornadas y edificios con una rica historia son los principales atrayentes de este pueblo costero. Sus miradores representan uno de sus sitios mas visitados teniendo la oportunidad de hacer contacto con la naturaleza circundante y obtener al mismo tiempo una vista invaluable de todo el pueblo y parte del Mar Mediterráneo.

Como lugares turísticos tenemos principalmente sus edificios tradicionales. El Monasterio Real La Cartuja de Valldemossa forma parte de este conglomerado de edificios históricos. En el aun puedes encontrar grandes exposiciones de los documentos redactados por los monjes de la orden de cartuja. Así como accesorios personales de uso diario, esta iglesia aun sigue en excelentes condiciones para su disfrute. A pesar de tener siglos de haber sido construida, otro encantador lugar para el disfrute es la ermita oculta entre el bosque de Miramar. Un pequeño refugio entre las montañas de la Sierra de Tramuntana la cual comparte hermosas edificación y una vista espectacular propia del lugar.

Gastronomía de Valldemossa 

La excelente comida de este pequeño puerto hace honor a sus chef de categoría mundial. Por lo que dedica un tiempo a pasar directamente por sus restaurantes. Un local digno de mención es el Quitapenas Valldemossa el cual posee un mesada de embutidos de primera acompañada de productos agrícolas propios de la región y todo por un precio razonable. También tiene la Casa de Sa Miranda un restaurante de finura con su cordero y lasaña realizados con toques de cocina fusión y algo de simpleza de mercado abierto. Todo esto acompañado de una vista totalmente deliciosa al mar desde la altura a la que se encuentra el local. También es digno de inclusión el postre más arraigado de este lugar el cual es una torta de pisos de chocolate importado con fresas frescas.

Con sus bellas playas y calas para ofrecer un lugar optimo de disfrute este pequeño pueblo nos da una en especial. La Cala de Sa Marina nos da una vista hermosas y una tranquilidad única. Con arenas suaves y finas y aguas totalmente cristalinas nos ofrece un compendia de naturaleza alejado totalmente del bullicio de la población. Al estar aislada del resto de las playas es una de las calas más exclusivas y grandes permitiendo tener privacidad incluso en temporadas altas.

Otro atractivo cultural es el Museo de Frederic Chopin el cual conserva objetos entre ellos de un piano propio del virtuoso músico que dejo durante su estancia en la Cartuja. Lugar de residencia durante una parte importante de su vida.